¿Cómo cuidas tu energía y concentración en los espacios de coworking?

¿Cómo cuidas tu energía y concentración en los espacios de coworking?

Por Beplan Agencia Digital

Desde hace ya varios años que los espacios de coworking han revolucionado nuestra forma de trabajar. Hay momentos en que salimos de nuestras casas para desarrollarnos en otros lugares, con más personas en la misma sintonía, intentando concentrarse en sus proyectos y compartiendo sus experiencias de trabajo, aprovechando de tomarse un café o té.

Si bien este formato es muy útil, también hay que tener en cuenta la otra cara de la moneda, por ejemplo lidiar con el rudio de las conversaciones y la música de fondo, el desafío de mantener la concentración a pesar de las interrupciones, en un escritorio y silla que no siempre estará adecuado para cumplir con tus requerimientos ergonómicos.

El verdadero autocuidado en este tipo de espacios trata de lograr establecer fronteras físicas, digitales y sociales para proteger tu energía diaria.

Sigue leyendo, que en este artículo te contamos un poco más de las tres dimensiones que afectan a nuestra salud en un entorno de trabajo compartido y también compartimos algunos tips e ideas para no quemar tus reservas energéticas en los coworking.

Dimensión Postural: De la curvatura de laptop a la movilidad inteligente

Uno de los mayores riesgos en los entornos de coworking es la falsa sensación de comodidad, ya que estamos trabajando directamente sobre una laptop en mesas de altura fija, que no siempre se acomodan a nuestra altura. Cuando nos acomodamos a esta posición, obligamos a nuestro cuello a flectarse constantemente, generando una tensión acumulada en los hombros que deriva en dolores de cabeza, cuello hombros y espalda al final de la jornada.

Para mitigar este tipo de situaciones, podemos adaptar el espacio a nuestra anatomía. Por ejemplo: llevar contigo un soporte portátil para elevar la pantalla a la altura de los ojos, combinado con un teclado y mouse externos, puede transformar cualquier escritorio en una estación ergonómica.
También puedes aprovechar la infraestrucutra variada del coworking y así poder alternar períodos de trabajo tanto sentado como de pie, permitiendo activar la circulación y mantener el cuerpo en movimiento sin interrumpir el flujo de trabajo.

Dimensión Mental: Proteger el foco en medio del movimiento constante

Es muy común que en este tipo de espacios compartidos, los estímulos del entorno sean un desafío para mantener la concentración. Conversaciones cruzadas, personas caminando alrededor y el murmullo de fondo consumen energía cognitiva de forma inconsciente, lo cual fragmenta la atención y dificulta la entrada en estados de trabajo profundo.

Entonces para poder desarrollar un blindaje mental significa gestionar activamente cómo recibes los estímulos. Puedes delimitar bloques de concentración a través del uso estratégico de audífonos con cancelación de ruido (ANC), éstos actúan como una barrera física del entorno. Puedes dar una señal clara de estabilidad a tu cerebro, si reproduces ruido blanco o música ambiental sin letra, así se podrá reducir un poco la fatiga mental y protegerá tu capacidad de análisis y síntesis frente a las distracciones del espacio común.

Dimensión Social: Establecer límites claros para una convivencia sostenible

Poder compartir con otros profesionales es uno de los mayores atractivos del coworking, pero también representa su reto más complejo a nivel interpersonal: la dificultad para decir «no» a charlas improvisadas, interrupciones casuales o invitaciones a tomar café cuando necesitas cumplir con tus compromisos.

El autocuidado social consiste en señalizar tu disponibilidad sin perder la cordialidad. Puedes usar marcadores visuales, como mantener los audífonos puestos aunque no estés escuchando nada, ayuda a que los demás comprendan de un vistazo que estás en un momento de alta concentración. Asimismo, separar físicamente las intenciones del espacio ayudará a reprogramar tus hábitos: reservar las mesas centrales de coworking exclusivamente para tareas operativas y desplazarse a zonas de descanso para socializar te permite disfrutar de la comunidad de forma intencional, sin culpas ni fugas de productividad.

Algunos Betips para el autocuidado en coworking

Intenta personalizar tu ergonomía en 2 minutos: Cuando llegues al coworking y al elegir tu escritorio, tómate un momento para ajustar la silla, elevar tu pantalla a la altura de los ojos con un soporte y desinfectar la superficie. Tu espalda y tu cuello lo agradecerán cuando termine la jornada.

Crea «barreras de foco» visibles: Como ya mencionamos antes, los audífonos grandes sobre las orejas son el código universal del trabajo profundo en un coworking. Puedes usarlos para entregar una señal clara a tu entorno de que estás en un bloque de concentración interrumplible solo para emergencias.

Aprovecha la arquitectura a tu favor: Intenta cambiar de silla a medida de que pasa la jornada. Puedes hacer llamadas desde una sala de reuniones, escribe o lee en los sillones disponibles y usa la cocina sólo para comer y socializar. Cambiar el ambiente, aunque sean unos pasos, ayudará a que tu cerebro entienda los cambios de estado mental.

Aplica la regla del «Cierre de Mochila»: Cuando estamos en los coworking, nuestra mochila se transforma en nuestra oficina, entonces cuando termina la jornada, el hecho de guardar el computador en la mochila significa también que nuestra jornada ya terminó y las notificaciones de trabajo se apagan.

El coworking es una gran y útil herramienta para impulsar tus proyectos, siempre y cuando tú diseñes y apliques las reglas del espacio de trabajo y no dejes que el espacio aumente tus niveles de estrés.